La IA ya está decidiendo cuánto espacio necesitan las empresas en Chile
El Reporte Inmobiliario 2026 de CBRE y ACAFI muestra que el 37 % de las empresas ya toma decisiones de espacio influidas por la inteligencia artificial, y que la inversión vuelve con un foco distinto.

Cuando se habla de inteligencia artificial e inmobiliaria, casi siempre se piensa en herramientas: tasar mejor, responder más rápido, escribir publicaciones. Pero hay un efecto más profundo y menos visible: la IA está cambiando qué espacios necesitan las empresas, y con eso, qué se compra, qué se arrienda y qué se construye.
El Reporte Inmobiliario 2026, elaborado por CBRE y ACAFI (la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión) a partir de una encuesta de percepción a ejecutivos, lo pone en cifras. Según recogen Agenda Logística y la propia ACAFI:
- el 37 % de las empresas ocupantes señala que la inteligencia artificial ya influye significativamente en sus decisiones de dotación y planificación de espacios;
- más del 70 % espera observar esos efectos dentro de los próximos tres años;
- el 65 % de los ejecutivos espera aumentar sus compras de activos inmobiliarios en 2026, frente a un 38 % en 2025;
- y las estrategias core (activos estables, de menor riesgo) pasaron del 28 % al 80 % de preferencia.
Un ciclo que vuelve, pero con otro foco
La primera lectura es que la inversión inmobiliaria recupera impulso en Chile. La segunda, más importante, es hacia dónde se dirige: el reporte identifica los data centers, la logística y las oficinas como los segmentos que concentran las nuevas oportunidades.
El caso de los data centers es el más elocuente. En Santiago la vacancia alcanza el 3,3 %, la más baja entre los mercados latinoamericanos, y la demanda crece más rápido que la capacidad que se incorpora. Detrás de esa demanda está, en buena parte, la propia inteligencia artificial: cada modelo que una empresa usa necesita un lugar físico donde funcionar.
Qué significa para quien trabaja en inmobiliaria
Aunque tu oficina se dedique a vivienda, esta tendencia te toca de tres maneras.
1. El cliente corporativo pregunta otras cosas
Una empresa que está automatizando procesos no necesita la misma superficie de oficina que hace tres años, ni con la misma distribución. Quien asesora en oficinas y espacios comerciales va a encontrarse con clientes que ya no preguntan "cuántos metros", sino "cuánto puedo flexibilizar", "qué infraestructura tiene" o "cómo se adapta si mi dotación cambia". Entender ese cambio es una ventaja comercial inmediata.
2. Cambia el mapa de la inversión
Si los fondos vuelven a comprar y prefieren activos estables, el mercado de propiedades bien ubicadas, con renta comprobable y documentación en orden, se vuelve más competitivo. Para un asesor, eso significa que la calidad de la información sobre cada propiedad —y la capacidad de presentarla con rigor— pesa más que nunca.
3. Los sectores se redibujan
Un data center o un centro logístico no aparece solo: trae consigo demanda de suelo, de servicios, de vivienda cercana para quienes trabajan ahí. Las comunas y corredores donde se instala esta infraestructura son los que conviene mirar hoy, no cuando ya sea evidente.
La otra cara: la IA dentro de la propia oficina
Hay una ironía en este reporte. El 37 % de las empresas dice que la IA ya cambia sus decisiones de espacio. Pero, ¿cuántas oficinas inmobiliarias podrían decir que la IA cambió sus decisiones comerciales?
Es difícil asesorar a empresas que están transformando su operación con inteligencia artificial desde una oficina que todavía no ha transformado la suya.
La tendencia que describen CBRE y ACAFI es una oportunidad doble: para quien entienda hacia dónde va la demanda, y para quien llegue a esa conversación con una operación propia que ya trabaja de otra manera. En RIIA creemos que la segunda condición es la que hace posible la primera.


